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miércoles, 3 de marzo de 2010

El Malevo

2 comentarios
¿Comprendes porqué hoy te he llamado?
¿Por qué te he dejado una flor, a diez metros y medio de tu pecho?

¿Comprendes porqué hoy el amor... será, como siempre, eterno?

Y es que siempre comprendí que puede arder el fuego dentro 
de unos ojos negros...
Sin religión, ni filosofía, ni ética, tú eres la reencarnación de algo 
que sin duda, en otra vida, con otro karma,
tuvo que ser algo muy, muy bueno...

Venías, cada día a las 3 en punto de la tarde, o a cualquier hora exacta... 
a mirarme. 

Tu felicidad, incalculable. Tus sonrisas, mareas eléctricas...

Por primera vez alguien se alimentaba de mis caricias... 
Y comprendí que el cariño,
el respeto, la responsabilidad,
el amor, en fin, era en ti indomable,
casi tanto como en mí,

Unas sonrisas perpetuas, las tuyas, siempre amarradas a mi voz.

Si yo cantaba mal o no,
No te importaba.

Si viento, valor.
Si calor, calma.
Si frío, feroz... tu corazón me llamaba.

Si lluvia, llanto.
Si sequía, silencio.
Si tormenta, tortura... tu miedo metido en mi cama.


Nadie me ha perdonado tanto
Ni tantas veces,
con tanto agrado.

Nadie sabía las cosas perdurables
y naturales,
vitales, que tu silencio y costumbre transmitían.

Había historia al rededor de tu canto,
y luna llena siempre en las huellas marcadas de tu paso.

Duele menos hablar de ti, con el pasar de los años.
Gracias a este juego, bufón, de recomponer el puzzle,
el rompecabezas, 
el corazón destrozado.
El Lego.
De recomponer con recuerdos: el pasado.

Nunca nadie supo más de mí  que tú.
Ni  he buscado encontrarlo.

A veces la muerte se presenta 
vestida de fiesta,
disfrazada de año.


Todos miraron hacia atrás y me preguntaron,
y se preguntaron:
¿Por qué lloras tanto?

No esperaba que lo entendieran,
de hecho, nadie me hubiese comprendido tanto.

Demasiado drama para nuestra historia.
Demasiado agua... demasiado espanto.

Reina, de aquel corazón mío de infante que te ganaste, 
a pulso...
como la nieve, como yo: blanca inmaculada, tu figura redondita
 vino hacia mí un día.
Fuiste un regalo.
El Regalo.
El mejor regalo de un padre... a su hija.

Un cachorro, para calmar mi llanto por la hermana ausente.
Una perrita.

Mi perrita.

Me dijiste "no te vayas, sálvame de lo inesperado".
Y me fui.

Y al llegar a casa, el silencio aterrador, 
se produjo tras mi reclamo.

Pero luego,
inconsciente, "quizás" pensé, "está dormida".

Y es que la muerte, muchas veces, se parece al sueño.
Y los muertos a lo soñado.

Hoy te he llamado porque tu nombre empieza
 a abandonar mis pesadillas.
Mi insomnio se parece ya más a un mal hábito
 que a una imposibilidad de conciliar el sueño.

Porque me fui a dormir ese día, que no venías.
Y decidí ir a buscarte luego.

No quiero pensar, pues las pesadillas volverían.
Pero siempre me queda preguntarme, mil veces mil,
"qué hubiese pasado si..."
Y siempre me callo... o muero.

También pregunto muchas veces...
en silencio,
¿cuánto tarda en hundirse un cuerpo?


En verano en el agua, 
buceaba con los ojos abiertos,
esperando encontrar la asfixia,
el ahogo, la respuesta,
tu recuerdo.

Quizás la quietud y el silencio
de estar sumergida,
me hacían volver a tomar aire nuevo.

Quizás las lágrimas hundidas...

El ladrido imaginario, en mi cerebro.

Porque siempre te querré,
incomprendida por el resto,
porque hoy te llamé, 
y no vino nadie luego...

Por eso, ya no me gusta tener perro.



*Canto de Argentino Luna, "El Malevo", historia
 conmovedora y triste, de la lealtad... lo horrible, lo inevitable, la supervivencia...
 en fin, la rabia, de saber que tuvo que pasar, sin poder elegir, la rabia...*



Argentino Luna El Malevo 

Letra:


Yo siempre quise tener
un perro como la gente
al fin el tiempo y la esperanza
me dieron uno
pero bien mirao
es hombre de pocas pulgas
yo no atrancaba la puerta de mi rancho
ni durmiendo.....
para que..
si al lao de ajuera
por malo que juera el tiempo
enrejaba de colmillos
el coraje de mi perro
cimarron, medio atigrado
lo halle perdido en las sierras
temblando de agusanao
malo como manga é piedra
tuve que echarlo enlazao
para curarle las bicheras
y ahí se quedo aquerenciao
Compañero de horas lerdas
trotando bajo el estribo
ni calculaba las leguas
y donde aflojaba cincha, mire...
se echaba a cuidar mis priendas.
Eso si,...... muy delicao
manosearlo ni le cuento
se ponía de ojo extraviao
y se le erizaba el pelo
con que tenia bien ganao
su apelativo....... ”El Malevo”

Que animal capacitao
pal trabajo en campo abierto
había que verlo al Malevo
trajinando en un rodeo
¿yo echar tropilla al corral??
Le silbaba entre los dedos
Y embretao en el silbido
Me los traía sobre el viento
Y era un abrojo prendido
A los garrones del trueno
De ser cristiano..........
clavao que era doctor ese perro.

Una vez bandeando tropa
con mucho agua en el Río Negro
caí quebrao de un apretón
entre un remolino é cuernos
y me gano la mollera
la oscuridad y el silencio
cuando volví a abrir los ojos
cruzaba una nube el cielo
gemidos y lambetazos
llegaban como de lejos
redepente comprendí
medio me senté en el suelo
para entregarle las gracias
“hermano de ésta te quedo debiendo”
no me hace a mi el pan bendito
si no me sacas “Malevo”


y una inmensa gratitud
se me gano en el garguero.

Bueno, la cosa pasó
yo dentre pa´l casamiento
hice el horno, la cocina..
mi rancho estiró un alero
y en su chucara crinera
charqueó el arroró y el beso
A los dos años
gateaba mi gurí sobre un peleo
o andaba por el guardapatio
prendido a la cruz del perro
porque él me le sacó
las cosquillas al Malevo
lo habrá tomao por cachorro
dé su cría el pendenciero
le soportaba imprudencias
se priestaba pa´ sus juegos
y ande amenazaba caerse
se le echaba bajo el cuerpo.

La cosa fue tan de golpe
que hasta me parece cuento
fue después de un mediodía
como pa´ fines de enero
yo me había echao en el catre
pa´ descabezar un sueño
mi patrona trajinaba
proceando con el borrego
redepente aquel grito
como de terror ¡ROSENDOOO!
Y ya me pele pal patio
Manotiando el caronero
Ella estaba contra el horno
Tartamudeando en silencio
Tenía el guricito alzao
aprietao entre su pecho
y avanzando agazapao
como una fiera.......... mi perro
asomaba unos colmillos como puñales
los pelos se le habían
parao de un modo
que costaba conocerlo
y en la brasa de sus ojos
se habían quemao los recuerdos
de un salto me le puse en frente
le pegue el grito ¡MALEVO!
Le vi saltar una baba
Esta rabioso ROSENDO!
No te me acerques hermano
Echa pa tras... echa pa tras
¡ Fuera perro !!!

Redepente me saltó
ladié pa´ un costao el cuerpo
y senti como la daga
le topaba contra el pecho
y cayó casi sin ruido
como una jerga en el suelo
se arrastró .... lamió mis pies
movió la cola una vez, dos veces ....
y quedó muerto.

No tenía pa´ elegir
hermano tabas enfermo
fue por el cachorro sabes ?
si no, no lo hubiera hecho !!

Por eso es que desde entonces
no me gusta tener perro
y cuando voy de a caballo
me parece que lo veo
seguir abajo el estribo
trote y trote por el tiempo.


Y, para acompañar un poco al texto, por el tema de la rabia,
me evoca a uno de mis libros preferidos,
 de Gabriel García Márquez "Del amor y otros demonios",

"UNO
Un perro cenizo con un lucero en la frente irrumpió en los vericuetos del
mercado el primer domingo de diciembre, revolcó mesas de fritangas,
desbarató tenderetes de indios y toldos de lotería, y de paso mordió a cuatro
personas que se le atravesaron en el camino. Tres eran esclavos negros. La
otra fue Sierva María de Todos los Ángeles, hija única del marqués de
Casalduero, que había ido con una sirvienta mulata a comprar una ristra de
cascabeles para la fiesta de sus doce años."


*Enlace para leer el libro: http://librosgratisweb.com/pdf/garcia-marquez-gabriel/del-amor-y-otros-demonios.pdf